| |
Se
cuenta que en 1850 un agricultor belga llamado Jeff Lambrecht, que
vivía en un pequeño pueblo entre Bruselas y Lovaina,
a la entrada del invierno había almacenado en una bodega las
raíces de achicoria que había cultivado con el propósito
de evitar que se helaran. Cuando las sacó para transformarlas
en el sustituto del café llamado achicoria, se olvidó
de un pequeño montón que había quedado en un
rincón.
En la primavera
volvió a la bodega y encontró que aquellas raíces
habían producido unos brotes amarillos y tiernos. Llevado
por la curiosidad los mordisqueó y los encontró tiernos,
crocantes, jugosos y ligeramente amargos. En el mes de marzo todavía
hace mucho frió en Bélgica y no hay verduras naturales.
Jeff había encontrado la verdura natural capaz de suministrar
un alimento fresco durante el invierno.
Años
después se extendió el cultivo de la achicoria de
café, no ya para hacer achicoria para infusiones, sino para
tener verdura fresca en invierno.
Nuevas técnicas
se fueron añadiendo comenzando por el enterramiento de las
raíces en el suelo y de forma vertical. Posteriormente se
añadió la calefacción con tuberías de
agua caliente bajo el suelo para obtener el producto más
precoz. Siguió la mejora genética para encontrar variedades
más adecuadas y por último, ya en los años
60, se comenzó a pensar en cultivo hidropónico.
Actualmente
quedan algunos nostálgicos haciendo el cultivo tradicional,
pero la mayor parte han pasado a las nuevas tecnologías y
el cultivo ha llegado a las cuotas más altas.
Hoy día se cultivan alrededor de 40.000 has. en el mundo,
con una producción de unos 400.000.000 de Kg. al año,
siendo el mayor productor Francia que hace más del 50% del
total mundial.
|
 |